‘Mujeres en la historia’: María Mencía y su proceso por vestir como varón en 1803

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17 de Abril 2020 / 10:09 CEST DANIEL ARVERAS

Historia de María mecías
‘Mujeres en la historia’: María Mencía y su proceso por vestir como varón en 1803 © Documento (PARES)

El portal de Archivos Estatales, PARES, da acceso a ingentes fondos de nuestros más importantes archivos como el de Indias, Histórico Nacional, Chancillería de Valladolid, Simancas,... muchos de ellos digitalizados y que un servidor consulta con frecuencia para documentarse, sobre todo en el caso del Archivo General de Indias (AGI).

Mensualmente destacan “el archivo del mes”, un documento de los miles y miles de legajos que se encuentran depositados en los fondos citados y en otros más. Suelen ser piezas sobre hechos y personajes relevantes en la historia de España o, como en esta ocasión, singularmente curiosos y desconocidos. Así he conocido el caso de María Mencía, una mujer normal y corriente que vivió entre finales del siglo XVIII y primeros del siglo XIX.

En la tarde del 11 de marzo de 1803 un gran escándalo se produjo en un café con billares regentado por Pedro Chapela en el centro de Valladolid. Quien se hacía llamar “José Mencía”, mesero o camarero de dicho lugar, era en realidad una mujer que vestía como varón y había sido descubierta en su ardiz... Se dio noticia a las autoridades locales y fue puesta a buen recaudo hasta que se indagara sobre el particular.

El documento procesal que se conserva incluye interesantes detalles sobre la vida de esta mujer y testimonios de quienes la conocieron, tanto en su verdadera condición como luego, cuando pasó por hombre un tiempo. Pero ya que sabemos lo que ella explicó al ser descubierta y encarcelada, déjenme resumírselo...

Afirmó tener 22 años y ser natural de Noreña (Asturias). Huérfana de madre y padre “y sin parientes que quisieran ampararla”, salió en enero de 1802 de su pueblo para buscarse la vida. Su intención era ir a Madrid, así que decidió que ”para conseguirlo sin riesgo de su estado honesto y conservar su dignidad” era mejor mudar sus ropas y aspecto por otras de hombre. Este es el motivo que alega, aunque luego veremos que no era el único y quizás no el más importante...

Historia de María mecías
©Documento (PARES)

Tras pasar por Oviedo, donde cambió su indumentaria e identidad, continuó luego viaje hacia su destino, recalando en Valladolid, donde llevaba alrededor de un año encadenando diversos trabajos como mozo, mesero, aguador e incluso albañil... sin queja ninguna de sus patrones y sin que se descubriera su verdadera condición.

Pero aquella tarde del 11 de marzo todo cambió. Varios estudiantes ya venían sospechando que era en realidad una mujer, así que trataron de “registrarla y desabrocharle los calzones”, armándose un gran escándalo y acabando en prisión. Así terminaba su declaración, testimonio al que luego quiso añadir una profunda reflexión, una confesión íntima y sincera sobre sus verdaderos motivos para actuar de ese modo...

“... el motivo de vestirse de hombre, además del que tiene declarado, ha sido por los sentimientos varoniles que siempre ha experimentado, con deseos siempre de parecer más bien hombre que mujer, pues su robustez, fuerzas y otras señales exteriores corresponden al sexo varonil.”

Su pequeña y singular historia, anónima y que Archivos Estatales (PARES) saca a la luz, recuerda mucho a la de Catalina de Erauso, aquella mujer que huyó de un convento, vistió como hombre, ocupó así diversos oficios en España y el Perú hasta que se enroló como soldado y destacó por su arrojo en el combate de las guerras de Arauco contra los irreductibles mapuches del sur de Chile. Sobre ella escribí aquí hace tiempo, una mujer que vestía y sentía como varón, llegando a conquistar a varias damas.

Catalina de Erauso, "la monja alférez"
©Attributed to Juan van der Hamen

Sus hazañas la hicieron famosa a diferencia de María Mencía y, por ello, le fue permitido seguir vistiendo como hombre, se le confirmó su cargo de alférez real y pasó a la historia como “la monja alférez”.

María Mencía, joven huérfana sin fortuna ni gestas mayores que su propio periplo para buscarse la vida como hombre, vio como era sobreseído su caso, siendo condenada sólo a pagar las costas del proceso. Eso sí, se la conminaba a “... en lo sucesivo no use de otro traje que el que corresponde a su sexo, sin dar motivo a semejante procedimiento como por los que ha sido procesada, pena de que será castigada con mayor rigor, poniéndose a servir o de otra ocupación honesta correspondiente a su sexo...”

En fin, no sabemos nada más sobre María Mencía y su vida posterior. Al fin y al cabo era un mujer común de la que sólo tenemos constancia por su peculiar proceso seguido y registrado en la Chancillería de Valladolid en aquél año de 1803.

Si quieren conocer más detalles del curioso caso de esta mujer, visiten el portal de Archivos Estatales (PARES).