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El ‘talismán’ de Rafa Nadal en Australia en forma de reloj único en el mundo

Está firmado por Richard Mille, la marca suiza con la que el tenista balear colabora desde 2008

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Open de Australia

El tenis balear conquistó su Gran Slam número 21 tras remontar la final ante Daniil Medvédev

© GettyImages

Rafa Nadal acaba de escribir un nuevo capítulo en su particular historia en el mundo del tenis. Este domingo conquistaba el Open de Australia después de remontar un par de sets en contra ante Daniil Medvédev. Con este título, el número 21º, se convierte en el tenista masculino con más Grand Slam tras superar a Roger Federer y Novak Djokovic. Algo que ha hecho con un reloj muy especial.

Dicen que a Rafa Nadal le gusta estrenar un reloj en cada gran torneo que disputa y en esta ocasión ha recurrido a la marca con la que colabora desde 2008: Richard Mille. Son dos ejemplares los que ha lucido en Australia: el RM 35-03 y el RM 27-04.

El primero de ellos tiene una caja de carbono y cuarzo cuyo grosor máximo es de 45 micras: al contar, además, con dos anillos tópicos de nitrilo es estanca hasta los cincuenta metros. Tiene tres agujas caladas que se inclinan hacia el interior para intensificar la profundidad de sus movimientos, piezas de titanio y una reserva de marcha de 55 horas, más o menos. Está valorado en 187.000 euros.

Open de Australia
El reloj que llevó en la final de Australia es el RM 27-04 y pertenece a una edición limitada de 50 unidades ©GettyImages

El reloj de la final

Una cifra que se queda corta si tenemos en cuenta que el modelo que lució en la final del Open de Austrlia roza el millón de euros: el RM 27-04. Forma parte de una edición limitada de 50 unidades y el de Rafa Nadal está personalizado: entrelazado de acero recuerda a las cuerdas de una raqueta de tenis y también lleva, en un lateral, su nombre.

La pieza combina ligereza y resistencia: solo pesa 30 gramos… con la correa incluida y sumando los detalles hechos de cristales de zafiro. Esto hace que pueda, incluso, flotar en el agua. Para ello han apostado por materiales como el titanio Grado 5, una aleación biocompatible muy sólida que resiste a la corrosión: con ella han hecho, por ejemplo, la platina y los puentes.