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Reaparece Charles Thomas, exbaloncestista del Barça, cuarenta años después de darle por muerto

El periódico El País lo ha localizado en un asilo de Texas

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baloncesto

Acrualmente, Charle Thomas tiene 74 años y vive postrado en una silla de ruedas tras perder sus dos piernas

© Captura El País

Apodado ‘La Pantera Negra’, la pista de Charles Tomas se perdió a principios de los 80. Una lesión en la rodilla truncó su carrera profesional, pero también su vida. Con dos metros de altura, este jugador natural de Texas fue uno de los primeros afroamericanos en la liga de baloncesto española y también uno de sus mayores anotadores, desapareció a la noche de la mañana dejando atrás todo lo que hasta aquel momento había conseguido y dando la espalda a su familia y amigos. Al mismo tiempo que se perdió su pista surgieron los rumores y fueron muchos los que comenzaron a lanzar diferentes hipótesis. Unos decían que había muerto durante una pelea a navajazos en Nueva York y otros apuntaban que había fallecido debido a una sobredosis. Pero ni lo uno ni lo otro, Charles está vivo y el periódico El País lo localizaba hace un par de semanas en un asilo al norte de Texas, después de que el jugador se pusiera en contacto con uno de sus antiguos compañeros de juego en el Barça, Norman Carmichael, quien no podía creer que después de 45 años sin saber absolutamente nada de él, su colega de pista, aún estuviera vivo.

Con 74 años y postrado en una silla de ruedas, pues ha perdido sus dos piernas, el exjugador comentaba entre bromas: “Salí a dar un paseo, pero ya estoy de vuelta”. Convertido en la sombra de lo que un día fue, Charles ha recordado sus días de gloria en el Barça, pero también aquellos en los que tocó fondo. El frío de vivir durante un tiempo en la calle unido a la mala suerte de pisar un clavo oxidado le llevaron a perder sus piernas, tuvo muchos problemas con la ley y hasta pasó un tiempo en la cárcel, aunque niega rotundamente haber estado alguna vez relacionado con asuntos de drogas. “Me topé con la ley. Fue culpa de la policía. Son muy abusivos con los afroamericanos y las cosas se complicaron al salir de la cárcel” afirma.

Con un corcho colgado en la habitación del asilo donde reside desde 2005 en el que tiene colgadas algunas imágenes de su pasado de jugador, Charles no solo ha dado a conocer al mundo que sigue vivo, sino también a su hijo, Carlos, del que no sabía nada desde que éste tenía 10 años y quien tras conocer su paradero se ha puesto en contacto con él. Aunque tal y como informa El País aún no se han visto cara a cara, ya que debido a las restricciones del coronavirus, el deseado encuentro aún tendrá que esperar.