Vin Baker o cómo pasar de ser una estrella de la NBA que gana millones a trabajar en una cafetería

Subió a lo más alto, pero su vida desordenada le obligó a poner los pies en la Tierra y a comportarse como el común de los mortales

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14 de Agosto 2020 / 16:58 CEST

Seattle Supersonics v Charlotte Hornets

Cuando se retiró, su vida desordenada le obligó a embargar su casa y a vender varias posesiones

© GettyImages

La fama puede llegar a convertirse en un arma de doble filo: es un camino para lograr todo aquello que anhelas, pero hay que saber manejarla para que no se convierta en un tobogán por el que todo se llega a precipitar. Bien lo sabe Vin Baker, que pasó de ser una de las estrellas de la NBA a servir café en una conocida cadena.

La forma en la que se desenvolvía en la cancha y frente al aro fue una pista clave para adivinar que el pívot estadounidense iba a llegar lejos. Baker fue a Hartford, donde, a lo largo de cuatro temporadas, se convirtió en el máximo anotador de la historia de la universidad. El salto a la NBA era inevitable y lo hizo de la mano de los Milwaukee Bucks; permaneció trece temporadas en la máxima competición de baloncesto y en cuatro ocasiones estuvo en el All-Star. Además ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 con Estados Unidos.

Problemas con la bebida

Semejante trayectoria le reportó una fortuna de 84,6 millones de euros, suficiente para que él y su familia pudieran llevar una vida sin preocupaciones. No fue así. En aquel momento Vin Baker se caracterizaba por llevar una vida un tanto desordenada: en 2007 fue arrestado por conducir bajo los efectos del alcohol y tres años después admitía que estaba luchando por salir del alcoholismo.

Milwaukee Bucks v Orlando Magic
Hace tres años empezó su carrera como entrenador y ahora se encarga de la cantera de su primer equipo de la NBA©GettyImages

A esto hay que añadir sus problemas a la hora de gestionar sus activos: confió en un asesor financiero que, entre 1997 y 2009, no hizo su trabajo como debía y le acabó demandando por ello. Las consecuencias de sus problemas económicos no se hicieron esperar: con una deuda acumulada que superaba los 850.000 euros por atrasarse en el pago de los impuestos, se vio obligado a embargar su casa y a vender varias de sus posesiones para obtener liquidez.

Servir cafés

Vin Baker había formado parte del olimpo del baloncesto, allí donde viven las grandes estrellas, pero se vio obligado a regresar a la tierra y hacer lo mismo que el común de los mortales: buscar un trabajo que le permitiera llegar a fin de mes después de responder ante sus obligaciones. Lo consiguió gracias a Howard Schultz; el antiguo dueño de los Sonics (uno de los equipos de la NBA en los que jugó) le ayudó a conseguir un puesto en un Starbucks de Connecticut. Cuatro años antes de aquello había comenzado el partido más importante de su vida: dejar el alcohol.

Después de pasar un par de años detrás de una barra sirviendo café, en 2017 empezó su carrera como entrenador. Primero lo hizo como asistente en los Texas Legends (G-League) y una temporada después regresó al lugar en el que todo empezó: firmó con los Milwaukee Bucks, su primer equipo de la NBA, para ponerse al frente del desarrollo de la cantera.