Del Toblerone al plus de aire en las bolsas de patatas fritas: la inflación escondida

Las empresas mantienen el precio, pero reducen la cantidad de producto ofrecido como medida para ahorrar costes

por Tu otro diario /


Corría el año 1987 cuando la compañía American Airlines decidió retirar la aceituna de las ensaladas que servía en primera clase. Pude parecer anecdótico, y muchos de sus viajeros tal vez ni siquiera lo notaron, pero la compañía logró ahorrar con esta medida 40.000 dólares anuales por avión.

La anécdota es un clásico en las escuelas de negocios y fuente de inspiración para los ejecutivos que buscan reducir costes sin dañar su marca. 

A la hora de equilibrar sus balances, para muchas compañías es más interesante reducir sus costes que subir los precios. Máxime cuando el consumidor, desde hace años azotado por la crisis, es menos sensible a las pequeñas variaciones de cantidad que a las de precio. Y una de las formas idóneas de lograrlo es reducir la cantidad de producto manteniendo los mismos precios de venta al público. 

Gtres

Los consumidores somos menos sensibles a las variaciones de cantidad que a las de precio. (Gtres)

Manteniendo un paquete parecido o rediseñándolo los consumidores no se dan cuenta… o sí.

Esto justamente es lo que ha intentado Mondelez Internacional con sus célebres tabletas Toblerone, un producto icónico de los ‘duty free’: la compañía ha incrementado en Reino Unido el espacio entre sus célebres triángulos de chocolate y caramelo a casi el doble, reduciendo así la cantidad de chocolate. Las tabletas que antes pesaban 170 gramos se han reducido a 150; mientras que las de 400 gramos se han quedado en 360. 

En su caso, el cambio no solo ha pasado desapercibido, sino que ha provocado la ira de los consumidores británicos, que lo han achacado incluso al Brexit.

La compañía publicó un comunicado en su página oficial de Facebook el pasado 15 de octubre, pero el enfado no ha hecho sino crecer.

“Como muchas otras compañías, desafortunadamente estamos sufriendo costes más altos por muchos ingredientes. Llevamos haciendo frente a esto durante algún tiempo, pero para asegurarnos de que Toblerone permanezca en los estantes, sea accesible y conserve la icónica forma que todos conocemos y amamos, hemos tenido que reducir el peso de esta barra en particular.”

NO ES LA PRIMERA VEZ

No es la primera vez que una compañía opta por una estrategia así, ni seguramente será la única. En los países anglosajones lo llaman ‘shrinkflation’ y no es sino una inflación, pero escondida: pagamos lo mismo, pero adquirimos menos, lo que al final es una subida de precios aunque no lo notemos. 

La propia Modelez International admite también en Facebook haber reducido el tamaño de otra chocolatina, la ‘Terry’s Chocolate Orange’, en este caso en 18 gramos. 

Otro caso conocido es el de las patatas Lays. En 2014 Pepsicó anunció que reduciría el tamaño de sus bolsas de patatas de 285 gramos a 269. Es decir, las bolsas tendrían más aire y entre 5 ó 6 patatas menos. 

De este modo y según la propia compañía ahorraría cerca de 50 millones de dólares anuales. Una enorme cuenta a la que, más o menos conscientemente, contribuye cada uno de los consumidores individuales con su pequeña cuota de inflación. 

Y es que, nos demos cuenta o no, pagamos la diferencia.